Antes de la boda, la abuela de mi futuro esposo me entregó un frasco con un líquido verde y me ordenó beberlo antes de la primera noche de bodas, pero después de la boda me ocurrió algo muy extraño

Antes de la boda, la abuela de mi futuro esposo me entregó un frasco con un líquido verde y me ordenó beberlo antes de la primera noche de bodas, pero después de la boda me ocurrió algo muy extraño 😨😱

Antes de la boda, la abuela de mi futuro esposo me puso en las manos un pequeño frasco con un líquido verde y, con una expresión extraña en el rostro, me dijo:

— Bebe esto antes de tu primera noche de bodas. Si no lo haces, no tendrás ni un solo día feliz en tu vida.

Me quedé confundida, sin saber si bromeaba o hablaba en serio. El novio se echó a reír, abrazó a su abuela y le dijo que no asustara a la novia con sus “viejas costumbres”.

Pero en los ojos de aquella anciana había algo inquietante, como una advertencia.

La boda fue perfecta; yo estaba feliz y ya ni pensaba en aquel frasco, hasta que me quedé sola en la habitación. En la mesita, junto al ramo, estaba el mismo frasquito. La tapa estaba un poco abierta, y en su interior, el espeso líquido verde brillaba como si estuviera vivo.

Sentí curiosidad. Recordé las palabras de la abuela y pensé que tal vez era solo un símbolo, como brindar con champaña por buena suerte.

Abrí el frasco y probé unas gotas con cuidado. El líquido estaba frío, casi helado, con un sabor amargo y metálico.

Al poco tiempo, comenzó a pasarme algo muy extraño 😲 Y solo entonces comprendí qué era realmente ese frasco… y me quedé horrorizada. Continuación en el primer comentario 👇👇

Un minuto después, mi cuerpo se quedó completamente inmóvil. Lo sentía todo —las sábanas bajo mi piel, el aire frío, incluso los latidos de mi corazón—, pero no podía moverme. Me asusté, quise llamar a mi esposo, pero no pude: la lengua se me había entumecido.

Intenté gritar, pero mi voz desapareció, como si unas manos invisibles me apretaran la garganta. Vi destellos ante mis ojos, y luego todo se volvió oscuridad.

No recuerdo cómo pasó la noche. No recuerdo haber cerrado los ojos. Solo por la mañana, cuando la luz del sol entró en la habitación, logré mover los dedos y con esfuerzo levantarme de la cama.

Fui a ver a la abuela y le pregunté por qué me había dado esa poción. Ella respondió con calma, como si hablara de algo completamente normal:

— En nuestra familia es una tradición. Para que la primera noche de bodas transcurra sin problemas, la novia debe beber esta infusión de hierbas. Adormece el cuerpo por un tiempo, impidiendo sentir cualquier cosa. Es importante.

Sus palabras me helaron la sangre. No supe qué decir. Sentí un verdadero miedo, porque entendí que aquella familia vivía según leyes ajenas, antiguas y, tal vez, peligrosas.

Y yo… debía convertirme en parte de ellas.